En cualquier grupo de amigos, o de enemigos, siempre hay alguno que queda para el final, o directamente se le olvida en el recuento. Son Los Inocentes. Antes le prestamos atención al gracioso, al culto, al informado, al que tiene contactos o al que sabe imponer su voluntad y punto de vista. En la sombra quedan los inocentes. han recibido distintos nombres, compasivos, o acusadores. Almas de Dios, almas cándidas, que le falta un hervor, a la buena fe, un simple, que está esperando a que Dios lo llame a su lado...Quico Cadaval cuenta desde hace años la conmovedora y extraordinaria historia de Manuel, que por un malentendido se pasó años en un campo de concentración contemplando desde el silencio la estupidez de los inteligentes. Ahora han aparecido otros compañeros de infortunio: Marquiños que desertó sin conocer el significado de la palabra desertar y Pastor, que veía el mundo desde la placidez de su montaña natal...hasta que llegó julio de 1936. Manuel , Marquiños y Pastor son tres inocentes sufriendo la crueldad de la guerra, pero hubo más inocentes...cientos de miles.